sábado, 1 de septiembre de 2018

Quiero ser “Pepita de Oro”.

Muchas veces se escuchan todas las quejas de las personas alrededor, que van en todas las esferas de la vida. En la relación con los padres, con los hermanos, en el trabajo y en todos los lugares que uno frecuenta. ¡Pues sí! Es la realidad, las personas por naturaleza podemos crear problemas en donde no hay necesidad. Todos estamos siempre expuestos a no ser del agrado de todos y viceversa, y es que si no seríamos todos ángeles. En estos pocos años de vida y después de muchas caídas y levantadas, hay algunas lecciones que pude aprender. 


“Sería lindo ser una pepita de oro”.- Este pequeño dicho es muy conocido ya que es difícil que a alguien no le guste el oro por las razones que sea, para usarlo o para venderlo o para otro fin. Sin embargo, las personas estamos imposibilitadas de serlo; ni Jesús pudo agradarle a todos. Está en nosotros mirar a los demás a través del cristal que queramos. Si todos fuéramos agradables para todos, la vida en la Tierra sería el paraíso. Todos felices abrazados en amor, pero la vida es más complicada que eso. Está en ti escoger el cristal de la alegría para encarar las diferentes situaciones. 



"Me dejó de hablar y nunca nos vemos”.- Es curioso como algunas personas se levantan un día, inventan una historia y ¡zas! Les caes mal. ¿Te ha pasado? ¿Me ha pasado?... Si tienes suerte, nunca te ha pasado o quizás nunca te diste cuenta que te pasó; y creo que es lo más saludable. Si te pasó, y no te gustó pues es una lección que enseña a conversar antes que actuar. Si un día te levantas pensando que otra persona no fue amable, pues díselo. Si ya no tiene solución, y la persona es siempre así… saludablemente perdónala y sigue con tu vida, rodeándote de personas maravillosas que seguro debes conocer. 




Los dedos de mi mano para mis amigos”.- 
Es parte de una expresión popular, pero sí tiene un toque de verdad. Los amigos son esas personas que te conocen años y te quieren como eres. Amistades desde el colegio, la Universidad, el trabajo y de la vida. Es tu red de apoyo para lo bueno y lo malo, quienes te pueden escuchar una y otra vez las mismas historias; pues para ellos si eres “una pepita de oro”. Cuídalos, consérvalos y preocúpate por ellos, se tan leal como esperas que ellos lo sean contigo.


En resumen, es poco probable caerle bien a todos; pero ante esto hay dos opciones: te quedas a luchar por caerle bien o te alejas para “tu paz mental”. En todos estos años, han habido personas que me han enseñado a trabajar mi tolerancia y por sobretodo a perdonar. Es más difícil cuando no puedes desligarte, aunque quisieras hacerlo por completo de personas quienes son dañinas, quienes por dentro tienen un problema en el corazón. Experimenté casi todos los sentimientos ante conductas irracionales, y ahora con casi 37 años he comprendido que no a todos les voy a gustar. No puedo tener control sobre lo que otros hacen, pero si puedo controlar mi corazón y mi mente. Alejarme y ser respetuosa, ya que por encima de ellos está mi corazón, mi mente y mi tranquilidad. Vivir pensando en las razones del actuar de las personas, no tiene caso; es mejor vivir feliz y siempre dar lo mejor de sí. Hace unos días en una serie que veía, el personaje principal preguntó que podía hacer ya que no podía perdonar. El predicador le dijo, tienes que perdonar y si te cuesta tanto, ora pidiendo que te ayuden a perdonar y ora por la persona que te hizo daño. Puede sonar irracional o dramático, o quizás idealista pero si no descontaminas tu corazón es el impedimento para tu felicidad, y cierro preguntándote: esa persona que te hizo daño, merece que le permitas ser quien no te deje vivir tranquila? Creo que la respuesta es obvia. 

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