viernes, 8 de diciembre de 2017

Una verdad pequeñita


Existen muchos dichos en la cultura popular, uno de ellos menciona “los niños siempre dicen la verdad”. Pues bien, estamos de acuerdo con esta afirmación.

Los niños son pequeños corazones que no encuentran maldad en el actuar de las personas. Son ellos quienes llevan sus ojos un brillo especial que puede animar a cualquiera; pero también pueden hacer que una mamá se torne roja como un tomate.


Alguna vez estuviste en un escenario en el que contestaste el teléfono y tu mamá estaba tan ocupada que te dijo; “Si me llaman di que no estoy.” Entonces, dijiste, “Hola tía. Si, soy yo. ¿Mi mamá? Bueno, dice que no está.” No terminabas de decir la frase cuando te encontrabas con la cara de a metro de tu mamá, quien raudamente cogía el teléfono y decía, “Hola comadre. ¡Ay! Esta chica diciendo tonterías. Dime”. Sin embargo, ya sabías que desde que tu mamá tuvo que sentarse en el teléfono debías buscar un lugar seguro para no recibir la requintada.

La inocencia de los niños es admirable y el mejor ejemplo de cómo deberíamos ser los adultos. Ellos viven felices siendo únicos y despreocupados por tantas cosas irrelevantes con las que “los grandes” nos preocupamos. Pensemos en poder imitar su simpleza para disfrutar la vida.

Cuéntanos si alguna vez fuiste esa niña que dijo, “Mi mamá dice que no está” o si has estado en el papel de la mamá que corre al teléfono para “arreglar” lo dicho por su hijita.

 Vanelin & Kikona