Este último
tiempo la fragilidad de la vida ha tocado la puerta de mi casa y entró muchas
veces aunque no fue bienvenida. Lo importante de todas las experiencias fue que
me invitaron a reflexionar sobre como todo puede cambiar de un minuto a otro,
de un pre-resultado a un post-resultado médico. Te dejo algunas cosas que he
cambiado en mi rutina para tratar de sacarle el jugo a la efímera vida que me
toca vivir.
Mi foto.- Este año me pidieron una foto mía en el colegio de mis hijas. Me tomó mucho tiempo encontrar una foto en donde saliera sola, para empezar casi todas eran de mis hijas o de la familia. En realidad, tuve que tomarme una foto a raíz del requerimiento. Ahora, cuando me provoca le pido a mis hijas o a mi esposo, que me tome una foto para recordarme que yo soy una persona, una mujer antes que todos los roles que tengo. Una foto me ayuda a recordar que no debo olvidarme de mí misma. Esta foto fue tomada después de no encontrar una foto de mí sola.
Atrévete.- Siempre he tenido miedo a muchas cosas. Las alturas, montar caballos, los bichos y muchas cosas más. La última vez que me prometí a mí misma intentar las cosas fue en un viaje con amigos, cuando me tuve que quedar en la cafetería comiendo una hamburguesa mientras todos hacían una excursión en una de las 7 maravillas del mundo. Ese día, no sólo me aburrí sino que me di cuenta de lo importante que es atreverse aunque tengas miedo; si lo puedes manejar y tienes una persona que te puede ayudar: HAZLO! Lleva kleenex o agua de azahar por si las moscas.
La Miss Rapunzel
.- Dejé crecer mi cabello durante casi dos años, lo cuidé y cambié mi forma de
peinarme soportando el calor y aprovechándome en el frío para poder donarlo. Me
sentí feliz cuando lo pude dejar y confiar en que lo utilizarían para completar
pelucas para personas afectadas por las quimioterapias. Mi corte quedó pequeñito, no pude hacerme mi acostumbrada cola; pero al final sé que regalarlo fue la
mejor elección. Ese fue mi caso, quizás el tuyo puede ser diferente. Te
recomiendo hacerlo, te deja el corazón llenito y con deseos de volverlo a
hacer. Ya voy en mi segundo proceso para volverlo a donar!
Grítalo.- Algo que he aprendido, es a
expresar mis ideas. Cuando era niña, me costó mucho decir lo que pensaba porque
la barrera de la timidez me ganó muchas veces. El temor a ser rechazada o
dejada de lado me frenó de decir las cosas. Ahora, siendo ya adulta digo lo que
pienso, con respeto pero en forma directa. Si uno calla sus pensamientos se
quedan en silencio en nuestro interior como disco rayado reclamando una salida.
Expresar tus ideas es un arte, y decirlas es de valientes; con respeto pero no
callar. Te puedes sorprender de las reacciones que puedes causar.
Lo importante al
final del camino, es que te sientas feliz con lo que decidas. Si optas por
casarte o no, por ser madre o no, por trabajar o vivir en forma libre; lo
importante es que escogiendo lo que decidas te permita sentirte plena y saber
que aprovechaste tu vida mientras vivías. Una vida en la que fuiste dichosa e
hiciste feliz a los demás, no en forma de complacencia infinita; sino que
contagiaste tu alegría interior a los que te rodeaban. Una vida aprovechada, en
la que tu paso veloz, dejó una huella eterna.

Qué lindo y fuerte este comentário Vane. Te admiro mucho, y me encanta las referencias de como es luchar y ser mamá, individuo y parte de algo más grande, a la vez. Cuidate mucho, siempre. Estoy aquí. Voy a seguir aquí leyendo tus reflexiones. Un abrazo y mucho cariño.
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EliminarPor si acaso, la desconocida/Unknown - soy yo, Pamela xxx
EliminarGracias por tus palabras Pamela!! :)
EliminarMuy lindo...gracias por compartir.
ResponderEliminarGracias por leer y sentir.
EliminarMuy bellas reflexiones Vanessa, escribes muy bien. Me llegó al corazón...
ResponderEliminarGracias tío!
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