Tengo 36, soy gordita
y me gustan las pastas. Ahora, casi por cumplir 37 y siendo amante de los
kekitos tengo que reaprender a comer mis alimentos sin glúten. Desde el año
pasado empecé con complicaciones estomacales que me llevaron a tener muchos exámenes
en Perú, y con mis antecedentes familiares de cáncer estuve un tiempo muy asustada.
Al llegar a Colombia, empecé con mis exámenes otra vez en gastroenterología
para poder descubrir sea cual sea el resultado, qué enfermedad no me dejaba
tranquila y me acompañaba meses. Después de casi un año con síntomas
interrumpidos, me diagnosticaron como celiaca; que no es más que ser intolerante
a todo aquello que tenga glúten; y que en este nuevo comienzo me doy cuenta que
la mayoría de cosas tienen ese compuesto. Sin embargo; como siempre tenemos que
ver lo bueno en lo que nos pasa, les dejo algunas cosas que aprendí y que estoy
aprendiendo.
Doctora juiciosa,
resultado a tiempo.- Este año sin conocer doctores en Bogotá llegué a una
doctora muy joven que parecía estar intrigada con mi caso. Le llevé lo que
alcance a hacer en Perú, respecto a exámenes y anotó todo en mi historia clínica.
La vi releer y me hizo muchas preguntas, inmediatamente decidió repetirme los
exámenes y darme órdenes para sacarme algunos que no había tenido aún. Cada vez
que volvía con resultados sin alteraciones, sacaba mi historia de su cartera y
me decía que seguiría buscando.. así después de algunos meses llegamos a un examen
que no es muy común y que junto con mis síntomas clínicos, daban como resultado
mi celiaquismo. En este proceso aprendí, que uno no puede descansar hasta no
encontrar que sucede respecto a la salud. Que ser investigadora te puede llevar
a arreglarle la salud a una paciente que busca respuestas y tranquilidad.
Leer etiquetas en
el súper.- Unas semanas antes de ser diagnosticada conocí a una amiga argentina
que era celiaca, ella me contaba como en su país había una Ley que hacía que
los productos que no tenían glúten tuvieran un logo especial; mientras que los
que no tienen el logo pueden contener el compuesto o estar contaminados. El día
que fui a hacer mi primera compra llegué por sus indicaciones a una góndola que
tenía productos sin glúten, habían muy pocos y pude comprar algunas cosas. Después
continúe con mi lista de cosas, y decidí leer los ingredientes de las cosas y no
mencionaban el glúten; sin embargo, indagando me di con la sorpresa que para un
celiaco comprar un producto que no menciona el glúten no significa
necesariamente que no lo contenga o que pueda haber sido procesado en un lugar
en que se usa glúten; resultado: no hay mucha información ni ayuda a personas
como yo que debemos cuidar tanto nuestra alimentación. Espero que al volver, en
Perú pueda encontrar el logo y las etiquetas necesarias para poder mantenerme
sana. Es importante que como sociedad entendamos que no todos podemos llevar
una vida sin preocupaciones de la comida, y que las etiquetas y semáforos son
importantes para tener salud.
Comunícalo y sin
roche.- Los primeros en saber mis nuevas limitaciones fueron mi esposo y mis
hijas. Una nace celiaca y no hay de que avergonzarse; por el contrario, las
personas que te rodean y que te quieren tienen que ser los más interesados en
poder ayudarte. Ir a un restaurante no es algo sencillo, hay muchas limitaciones
y en muchos casos como me enseñó mi amiga, debes llevar tu loncherita para
poder alimentarte. Mi familia, mis amigos y mi red más cerca será mi mejor
ayuda. Si en alguna oportunidad te diagnostican con algo parecido, te digo por
experiencia que lo comuniques. El celiaquismo es algo genético y así nací, no
hay cura pero tener el apoyo de la familia te ayuda a sobrellevarlo. Ahora mi
hija mayor me pregunta, si hay algo en la lista del “Menú” que no tenga glúten
para que yo pueda comer.
Sácale la
vuelta.- Con los años he aprendido que lo mejor que puedes hacer, en la medida
de lo posible es buscar lo positivo en cada cosa que te sucede. Conforme le he
ido contando a mi red cercana, me decían que era limitante y que estaban
preocupados por mi; sin embargo, decidí verlo de otra forma y bromear diciendo “Desde
ahora seré flaquita”… Siempre van a suceder cosas que no te agradan, que te
incomodan o que te pueden hundir; sin embargo, el truco está en mirar lo
positivo. Quizás no se puede aplicar siempre, como cuando fallece alguien a
quien amas; pero vamos! La vida siempre seguirá y está en nosotros mirarla a
través del cristal que deseamos.
En esta semana
que ha pasado, me he encontrado con diferentes retos en mi nuevo estilo de vida;
he probado cosas que realmente me han desagradado y he flaqueado en mi proceso
de dejar el glúten y las consecuencias son para mi salud. Sin embargo, me he
sentido apoyada por mi esposo, mis hijas y mi familia – quienes son por los que
quiero cuidarme y ser disciplinada. Incluso los grupos de Facebook para
celiacos son un gran apoyo. La vida como siempre me sorprende y me lleva hacia
retos nuevos; la cuestión es seguir sonriendo aunque sea sin glúten.

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