jueves, 22 de noviembre de 2018

Cambio de vida


Tengo 36, soy gordita y me gustan las pastas. Ahora, casi por cumplir 37 y siendo amante de los kekitos tengo que reaprender a comer mis alimentos sin glúten. Desde el año pasado empecé con complicaciones estomacales que me llevaron a tener muchos exámenes en Perú, y con mis antecedentes familiares de cáncer estuve un tiempo muy asustada. Al llegar a Colombia, empecé con mis exámenes otra vez en gastroenterología para poder descubrir sea cual sea el resultado, qué enfermedad no me dejaba tranquila y me acompañaba meses. Después de casi un año con síntomas interrumpidos, me diagnosticaron como celiaca; que no es más que ser intolerante a todo aquello que tenga glúten; y que en este nuevo comienzo me doy cuenta que la mayoría de cosas tienen ese compuesto. Sin embargo; como siempre tenemos que ver lo bueno en lo que nos pasa, les dejo algunas cosas que aprendí y que estoy aprendiendo.

Doctora juiciosa, resultado a tiempo.- Este año sin conocer doctores en Bogotá llegué a una doctora muy joven que parecía estar intrigada con mi caso. Le llevé lo que alcance a hacer en Perú, respecto a exámenes y anotó todo en mi historia clínica. La vi releer y me hizo muchas preguntas, inmediatamente decidió repetirme los exámenes y darme órdenes para sacarme algunos que no había tenido aún. Cada vez que volvía con resultados sin alteraciones, sacaba mi historia de su cartera y me decía que seguiría buscando.. así después de algunos meses llegamos a un examen que no es muy común y que junto con mis síntomas clínicos, daban como resultado mi celiaquismo. En este proceso aprendí, que uno no puede descansar hasta no encontrar que sucede respecto a la salud. Que ser investigadora te puede llevar a arreglarle la salud a una paciente que busca respuestas y tranquilidad.

Leer etiquetas en el súper.- Unas semanas antes de ser diagnosticada conocí a una amiga argentina que era celiaca, ella me contaba como en su país había una Ley que hacía que los productos que no tenían glúten tuvieran un logo especial; mientras que los que no tienen el logo pueden contener el compuesto o estar contaminados. El día que fui a hacer mi primera compra llegué por sus indicaciones a una góndola que tenía productos sin glúten, habían muy pocos y pude comprar algunas cosas. Después continúe con mi lista de cosas, y decidí leer los ingredientes de las cosas y no mencionaban el glúten; sin embargo, indagando me di con la sorpresa que para un celiaco comprar un producto que no menciona el glúten no significa necesariamente que no lo contenga o que pueda haber sido procesado en un lugar en que se usa glúten; resultado: no hay mucha información ni ayuda a personas como yo que debemos cuidar tanto nuestra alimentación. Espero que al volver, en Perú pueda encontrar el logo y las etiquetas necesarias para poder mantenerme sana. Es importante que como sociedad entendamos que no todos podemos llevar una vida sin preocupaciones de la comida, y que las etiquetas y semáforos son importantes para tener salud.

Comunícalo y sin roche.- Los primeros en saber mis nuevas limitaciones fueron mi esposo y mis hijas. Una nace celiaca y no hay de que avergonzarse; por el contrario, las personas que te rodean y que te quieren tienen que ser los más interesados en poder ayudarte. Ir a un restaurante no es algo sencillo, hay muchas limitaciones y en muchos casos como me enseñó mi amiga, debes llevar tu loncherita para poder alimentarte. Mi familia, mis amigos y mi red más cerca será mi mejor ayuda. Si en alguna oportunidad te diagnostican con algo parecido, te digo por experiencia que lo comuniques. El celiaquismo es algo genético y así nací, no hay cura pero tener el apoyo de la familia te ayuda a sobrellevarlo. Ahora mi hija mayor me pregunta, si hay algo en la lista del “Menú” que no tenga glúten para que yo pueda comer.  

Sácale la vuelta.- Con los años he aprendido que lo mejor que puedes hacer, en la medida de lo posible es buscar lo positivo en cada cosa que te sucede. Conforme le he ido contando a mi red cercana, me decían que era limitante y que estaban preocupados por mi; sin embargo, decidí verlo de otra forma y bromear diciendo “Desde ahora seré flaquita”… Siempre van a suceder cosas que no te agradan, que te incomodan o que te pueden hundir; sin embargo, el truco está en mirar lo positivo. Quizás no se puede aplicar siempre, como cuando fallece alguien a quien amas; pero vamos! La vida siempre seguirá y está en nosotros mirarla a través del cristal que deseamos.

En esta semana que ha pasado, me he encontrado con diferentes retos en mi nuevo estilo de vida; he probado cosas que realmente me han desagradado y he flaqueado en mi proceso de dejar el glúten y las consecuencias son para mi salud. Sin embargo, me he sentido apoyada por mi esposo, mis hijas y mi familia – quienes son por los que quiero cuidarme y ser disciplinada. Incluso los grupos de Facebook para celiacos son un gran apoyo. La vida como siempre me sorprende y me lleva hacia retos nuevos; la cuestión es seguir sonriendo aunque sea sin glúten.  

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